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Rev. Bruce Menning: Mateo 6:9

 

Bruce Menning

«“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.” (Mateo 6:9).

Jesús – el Verbo hecho carne que habitó entre nosotros – el reino de Dios es real en nuestras vidas y en nuestras calles.  Y, Jesús reveló como es el reino de Dios en la tierra durante su primera declaración pública en la sinagoga de Nazaret.

 

Le entregaron el pergamino del profeta Isaías en su capítulo 61.  Lo abrió y encontró las Escrituras que decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Entonces comenzó a decirles, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Lucas 4:17– 21).

 

El testimonio de las Escrituras es que en Isaías 61 y Lucas 4 se visualiza la sanidad y la esperanza por todos los tiempos y la eternidad, por nuestros días de vida y los días en que esperamos la paz de un nuevo cielo y una nueva tierra.

 

La fe Reformada entiende que la salvación en Jesucristo es tanto individual como comunal.  Venimos a la fe por el trabajo de Dios en nuestras vidas a través de la comunidad de creyentes. Y en la comunidad cristiana, juntos descubrimos lo que significa vivir nuestra fe y testificarla en el mundo.  Como personas benditas, tenemos el poder por el Espíritu de ser bendición a los demás.

 

La fe Reformada también entiende que la salvación es transformación. Individuos son transformados por el amor de Dios en Jesús. “De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17)  Y, el mundo, incluyendo nuestro vecindario y ciudades, es transformado por el Cuerpo de Cristo.  Por lo tanto, viene el reino – se encarna – en la tierra así también como en el cielo.

 

Cuando era un joven en 1960, cantábamos una canción popular:

 

“Este mundo no es mi hogar; solo estoy de paso;
Mi tesoro esta en los cielos, mas allá del cielo azul.
Los ángeles me llaman con las puertas de los cielos abiertas,
Y ya no puedo sentirme en casa en este mundo.”

 

Ya no canto esta canción porque Jesús, el Verbo hecho carne, aparentemente quiere que nosotros no solamente pasemos por este mundo con nuestros ojos en las nubes, mas bien, El quiere que nos sintamos en casa aun en medio de este mundo confuso y perdido.  Que nos sintamos en casa lo suficiente para personalmente crear una santa y esperanzada diferencia en nuestros vecinos, vecindarios y naciones.  Que nos sintamos en casa anhelando la salvación final de Dios en Cristo para dirigir el reino tanto en el cielo como en la tierra.  Maranatha, Señor.  Ven pronto, en tiempo y en la eternidad con la bendición de tu reino. Amén.»...